Julio César Gianibelli

Geofísico

Mi historia en la geofísica comienza en marzo de 1965, cuando ingresé a la Escuela Superior de Astronomía y Geofísica (hoy Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas) de la Universidad Nacional de La Plata. Fue un momento crucial en mi vida, marcado por el desafío del curso de ingreso y la emoción de iniciar un camino en el fascinante mundo de las ciencias de la Tierra. Cinco años después, en marzo de 1970, recibí mi graduación, pero más que un fin, aquello marcó el inicio de una vida dedicada a la investigación, la enseñanza y el aprendizaje constante.

En 1968, todavía como estudiante, tuve la oportunidad de unirme al Departamento de Geomagnetismo y Electricidad Atmosférica como ayudante alumno. Fue ahí donde me involucré en el proyecto “Mareas Geomagnéticas”, dirigido por el profesor Otto Schneider. Trabajar bajo su dirección fue una experiencia enriquecedora, y en 1971 desarrollé, con su guía, el Seminario de Mareas Atmosféricas, un hito personal que cimentó mi amor por la investigación.

La vida académica continuó abriéndome puertas. En 1972 fui nombrado ayudante diplomado con dedicación exclusiva, y para 1975 asumí el rol de Jefe de Trabajos Prácticos. En 1977, con gran responsabilidad y entusiasmo, me hice cargo de la Cátedra y el Departamento. En 1980, con la transformación de la Escuela en Facultad, lideré la actualización de los objetivos y las misiones del Departamento, que pasó a llamarse “Departamento de Geomagnetismo y Aeronomía”. Este cambio no solo renovó nuestra área, sino también los planes de estudio, adaptándolos a los nuevos desafíos de la carrera de Geofísica.

Con el tiempo, concursé y gané el cargo de Profesor Titular con dedicación exclusiva en 1992, 1998 y 2006, lo que me permitió continuar enseñando y guiando a nuevas generaciones de estudiantes. En 2006, fui honrado al ser designado asesor científico ad-honorem en el área de Observatorios Geomagnéticos del Ministerio de Defensa de la República Argentina. En ese rol, he impartido cursos de capacitación y formación profesional tanto en el Servicio Meteorológico Nacional como en el Instituto Antártico Argentino.

Cada paso de este camino ha estado marcado por una pasión inagotable por comprender nuestro planeta y por compartir ese conocimiento con quienes, como yo, sienten el llamado de la ciencia. Esta historia no es solo mía, es también la de mis maestros, colegas y estudiantes, con quienes he tenido el privilegio de recorrer este viaje.